La escuelita del Duende Melodía



El Duende Melodía no se imaginaba que la Hormiguita Cantora le había conseguido alumnos. Eran tres cucarachitas jóvenes, la Mariposa y el Sapito, todos sentados, esperando que el Duende les enseñara a leer y escribir. “Lo primero que voy a enseñarles es la canción de mi escuelita”.



El Duende sacó pecho y entonó:

Me voy, me voy al colegio,
lará, lará, larí;
me voy, me voy al colegio,
feliz, feliz, feliz.

“Ahora les enseñaré las letras vocales: ¡Letras vocales, avancen!”.

Ante este grito y el asombro de los alumnos, salieron cinco letras gordas, que decían por turno sus nombres: A – E – I – O – U.

El Duende les dijo: “Miren bien las vocales, y no las olviden nunca.

A ver, Sapito, dígalas”. El Sapito, muy confuso, no pudo nombrar ninguna letra, con lo que las cinco vocales se pusieron a llorar. Para consolarlas, todos los alumnos tuvieron que gritar varias veces ¡a – e – i – o – u! Entonces las letras rieron felices.

Fue tanto lo que rieron que se cansaron y empezaron a quedarse dormidas.

El duende las hizo entrar en su casa para que descansaran, y con esto terminó la clase

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