Padre Nuestro que estas en los cielos,
Tengo en mi seno ahora un pequeñito, débil y vulnerable,
que ya está transformando todo mi cuerpo y todo mi corazón.
Gracias por habérmelo confiado
Gracias por permitirme acogerlo como María acogió a Jesús
en el día de la Anunciación.
Gracias por poder acogerla como mi madre me acogió
cuando sintió mi presencia en lo más íntimo de su ser.
